{"id":76,"date":"2015-01-16T00:22:54","date_gmt":"2015-01-15T23:22:54","guid":{"rendered":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/?p=76"},"modified":"2015-01-16T22:10:50","modified_gmt":"2015-01-16T21:10:50","slug":"el-forastero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/el-forastero\/","title":{"rendered":"El forastero"},"content":{"rendered":"<p>La reja del arado abr\u00eda el surco en la tierra h\u00fameda. El burro, uncido con el horcate y la collera, y enganchado al arado por los varales, tiraba con fuerza del conjunto, que en G\u00fc\u00e9jar Sierra se conoc\u00eda con el nombre de la ganga.<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya una hora que el sol asomaba por las cumbres blancas de Sierra Nevada, y Pepe el manco se afanaba, junto a su burro Majuelo, en arar la tierra para que se encontrara lista el pr\u00f3ximo cuarto menguante de luna y poder sembrar la avena.<\/p>\n<p>Tras las lluvias de los d\u00edas pasados, la tierra se presentaba en magn\u00edficas condiciones y, al paso del arado, emanaba sutiles fragancias de humedad, hierba fresca y hojas secas.<\/p>\n<p>&#8211; Huele a vida. \u2013 se dec\u00eda para sus adentros Pepe mientras Majuelo resoplaba por el esfuerzo.<\/p>\n<p>Aunque el arado tuvo dos manceras en sus or\u00edgenes, el herrero del pueblo, a petici\u00f3n de Pepe, lo hab\u00eda reconvertido en uno de una sola mancera para que lo pudiera manejar con soltura. Los ramales que sal\u00edan de la j\u00e1quima del asno quedaban atados al extremo de la mancera, as\u00ed Pepe el manco, al tiempo que agarraba con fuerza el arado, pod\u00eda tirar de ellos para dirigir a Majuelo si la situaci\u00f3n lo requer\u00eda. De cuando en cuando, alguna ra\u00edz superficial de almez frenaba en seco el arado, y Majuelo, que ya conoc\u00eda el pa\u00f1o, esperaba paciente a que Pepe tirara hacia atr\u00e1s de la ganga y sacara la reja del enganch\u00f3n para proseguir con la labor.<\/p>\n<p>&#8211; Arre burro, arre. \u2013 y Majuelo volv\u00eda a tirar espoleado por las palabras de Pepe el manco.<\/p>\n<p>Dos horas m\u00e1s tarde, la parata estaba a medio arar, y Pepe decidi\u00f3 dar un descanso a Majuelo. Desenganch\u00f3 los varales del horcate, que cayeron libres al suelo junto al arado de vertedera, y condujo al burro a la Fuente de Los Berros, que no quedaba lejos de all\u00ed. Antes de comenzar a faenar, justo al lado de la fuente, Pepe hab\u00eda escondido una espuerta con grano para darle de comer al burro en el descanso. Mientras Majuelo saciaba su sed en las frescas y cristalinas aguas que surg\u00edan de la Fuente de Los Berros, Pepe fue en busca de la espuerta, que deposit\u00f3 al lado de Majuelo. Al instante, el jumento daba buena cuenta de su desayuno, una deliciosa mezcla de avena y cebada.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas, \u00bfes usted Jos\u00e9 Bol\u00edvar? \u2013 pregunt\u00f3 alguien que aparec\u00eda bajando por el camino de la Estaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas, el mismo que viste y calza. \u2013 contest\u00f3 sorprendido al levantar la mirada de la espuerta y ver la cara de aquel forastero.<\/p>\n<p>&#8211; En el bar de la Plaza Mayor me han dicho que lo encontrar\u00eda por estos lares.<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed es. \u00bfEn qu\u00e9 puedo ayudarte?<\/p>\n<p>&#8211; Mire usted, soy\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Puedes tutearme. \u2013 interrumpi\u00f3 Pepe con gesto amable.<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo. \u2013 contest\u00f3 el forastero con una sonrisa que se pod\u00eda adivinar entre su poblada barba negra \u2013 Me llamo I\u00f1aki Gorbea, soy periodista y estoy escribiendo un libro sobre el terrorismo en Espa\u00f1a\u2026 &#8211; el forastero se detuvo intencionadamente esperando a que Pepe hablara, pero Pepe no se inmut\u00f3, al contrario, segu\u00eda como si nada sentado en una piedra y sacando del morral la bota de vino y un trozo de queso. Se ech\u00f3 la mano al bolsillo en busca de la navaja.<\/p>\n<p>I\u00f1aki se incomod\u00f3 con el silencio, as\u00ed que hizo adem\u00e1n de volver a hablar, pero antes de que articulara palabra, Pepe le dijo \u2013 Toma un trozo de queso y dale un tiento a la bota.<\/p>\n<p>I\u00f1aki, sin saber muy bien qu\u00e9 decir, acept\u00f3 la invitaci\u00f3n de Pepe y se sent\u00f3 en otra piedra.<\/p>\n<p>&#8211; Con que est\u00e1s escribiendo un libro sobre el terrorismo, \u00bfno?<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed es. \u2013 contest\u00f3 I\u00f1aki sol\u00edcito limpi\u00e1ndose la boca del vino que no hab\u00eda entrado.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY c\u00f3mo lo llevas? \u2013 pregunt\u00f3 Pepe sin levantar la vista de la navaja que cortaba el queso de cabra.<\/p>\n<p>&#8211; Es un tema complejo, pero creo que no va mal.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY por qu\u00e9 quieres hablar conmigo? \u2013 inquiri\u00f3 Pepe, aunque era evidente que conoc\u00eda la respuesta a la perfecci\u00f3n muy a pesar suyo.<\/p>\n<p>I\u00f1aki, que ten\u00eda un trozo de queso en la boca, se atragant\u00f3 al escuchar la pregunta. \u2013 Pues ver\u00e1s, Pepe, me he estado documentando y conozco tu historia y la de tu familia \u2013 dijo con las palabras entrecortadas por la tos del atragantamiento y la tensi\u00f3n de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Toma hombre! Echa otro trago de vino para que pase ese queso. \u2013 le dijo Pepe en tono amigable, ofreciendo la bota al darse cuenta de lo seca de su respuesta y de la reacci\u00f3n del forastero.<\/p>\n<p>Pepe se levant\u00f3, alarg\u00f3 la bota a I\u00f1aki, y con paso firme se dirigi\u00f3 hasta el burro y desli\u00f3 los ramales de Majuelo enredados entre unas zarzas. Desde all\u00ed, con expresi\u00f3n distante, Pepe pregunt\u00f3 &#8211; \u00bfY si conoces mi historia y la de mi familia, para qu\u00e9 quieres o\u00edrla otra vez?<\/p>\n<p>&#8211; Ver\u00e1s, Pepe. \u2013 carraspe\u00f3 I\u00f1aki nervioso \u2013 Uno de los cap\u00edtulos del libro est\u00e1 dedicado a las v\u00edctimas que sobrevivieron a alg\u00fan atentado de ETA. Y por eso estoy aqu\u00ed en G\u00fc\u00e9jar Sierra\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Ya veo, ya. \u2013 contest\u00f3 Pepe, que volv\u00eda de nuevo a estar sentado en la piedra.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSoy el primero?<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEl primero? \u2013 contest\u00f3 I\u00f1aki con sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; La primera v\u00edctima sobreviviente a un atentado con la que has hablado. \u2013 afirm\u00f3 Pepe el manco.<\/p>\n<p>&#8211; Pues no, ya lo he hecho con algunas. \u2013 contest\u00f3 I\u00f1aki m\u00e1s tranquilo al percibir el inter\u00e9s de Pepe.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 te han contado? \u00bfQu\u00e9 les has preguntado? \u00bfQu\u00e9 quieres saber, I\u00f1aki? \u2013 pregunt\u00f3 Pepe emocionado &#8211; Ya han pasado muchos a\u00f1os desde aquella maldita explosi\u00f3n que cambi\u00f3 mi vida, y si te soy sincero, es algo que no me gusta recordar y mucho menos hablar de ello. He aprendido a vivir con esa experiencia traum\u00e1tica, y aunque el dolor no ha desaparecido, s\u00ed que el paso del tiempo lo ha suavizado lo suficiente para poder cargar con \u00e9l\u2026 &#8211; Pepe, absorto, qued\u00f3 en silencio con la mirada perdida en el agua que brotaba de la fuente.<\/p>\n<p>I\u00f1aki no supo qu\u00e9 decir y respet\u00f3 el silencio de Pepe, roto solo por el rumor del agua\u2026<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, Pepe, algo aturdido, como si hubiera salido de un trance, dijo \u2013 Mira I\u00f1aki, si te parece bien vamos a hacer lo siguiente. Te vas a venir conmigo. Majuelo y yo terminamos de labrar el bancal que se ha quedado a medias. Mientras, t\u00fa enciendes la lumbre para preparar unas viandas, y luego, bien comidos, y al calor del fuego, te cuento todo lo que quieras saber.<\/p>\n<p>&#8211; Me parece una idea magn\u00edfica. \u2013 contest\u00f3 I\u00f1aki con alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Pepe miraba con satisfacci\u00f3n la parata labrada mientras acariciaba el lomo sudoroso de Majuelo. Algo m\u00e1s lejos, chisporroteaban las ramas secas que I\u00f1aki arrimaba al fuego.<\/p>\n<p>El forastero y Pepe el manco dieron buena cuenta de los chorizos y la carne a la brasa que prepararon en la lumbre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfPuedo sacar una libreta para anotar tus palabras? \u2013 pregunt\u00f3 I\u00f1aki tras un \u00faltimo tiento a la bota de vino.<\/p>\n<p>&#8211; Para eso est\u00e1s aqu\u00ed, \u00bfno?<\/p>\n<p>Pepe comenz\u00f3 a narrar lo vivido. De nuevo trajo a su memoria aquel caluroso d\u00eda de agosto de 1989, el canto de las chicharras, la llegada del paquete a su casa y la conversaci\u00f3n con su madre, a la que no pudo convencer para que no lo abriera. Y la explosi\u00f3n, aquella explosi\u00f3n que segu\u00eda retumbando en sus o\u00eddos cada d\u00eda como si hubiera ocurrido hac\u00eda un instante. Y luego la sangre y la ambulancia y su madre en la camilla y los m\u00e9dicos intentando reanimarla\u2026 Y el torniquete en su brazo derecho que qued\u00f3 amputado para el resto de sus d\u00edas\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Perd\u00f3n, Pepe.- susurr\u00f3 I\u00f1aki entre el crepitar del fuego.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 dices, I\u00f1aki?<\/p>\n<p>&#8211; Que te pido perd\u00f3n, digo que me perdones.- respondi\u00f3 taciturno mirando al suelo.<\/p>\n<p>&#8211; No te preocupes, lo he contado porque he querido. No tengo que perdonarte por nada. Al fin y al cabo, todo esto forma parte de mi vida, es mi historia.- contest\u00f3 Pepe, que atizaba el fuego con tristeza en el semblante.<\/p>\n<p>&#8211; Pepe, no soy periodista. \u2013 dijo I\u00f1aki con tono serio. Y le ense\u00f1\u00f3 la libreta que estaba sin anotaci\u00f3n alguna. \u2013 Llevo en la c\u00e1rcel 20 a\u00f1os. Hace dos semanas que me han dado la libertad. Form\u00e9 parte del \u201cComando Andaluc\u00eda\u201d de ETA. Yo fui el que prepar\u00f3 y envi\u00f3 aquel paquete bomba a tu hermano Dionisio\u2026 &#8211; I\u00f1aki se detuvo un instante, que se le hizo eterno intentando contener las l\u00e1grimas, y prosigui\u00f3 con la voz rota \u2013 Yo mat\u00e9 a tu madre Conrada, yo te dej\u00e9 sin brazo\u2026 &#8211; I\u00f1aki se ech\u00f3 las manos a la cara y rompi\u00f3 a llorar&#8230;<\/p>\n<p>En la noche negra Pepe el manco sinti\u00f3 como si un rayo lo atravesara por dentro. Un rayo de hielo que congel\u00f3 su coraz\u00f3n roto desde aquella fat\u00eddica explosi\u00f3n en Montillana. No pod\u00eda creer lo que estaba oyendo. Aquello no pod\u00eda ser verdad, se deb\u00eda de tratar de un mal sue\u00f1o, una aut\u00e9ntica pesadilla\u2026<\/p>\n<p>&#8211; Durante mi encarcelamiento \u2013 prosigui\u00f3 I\u00f1aki entre sollozos \u2013 he tenido mucho tiempo para reflexionar, para darle vueltas a todo lo que hice en aquellos a\u00f1os de juventud. Fueron actos irresponsables, llenos de odio que ahora no s\u00e9 muy bien de donde nac\u00eda. Atentados que nunca deb\u00ed cometer, pero que no puedo borrar de mi vida y que siempre llevar\u00e9 como pesado equipaje. He venido a pedirte perd\u00f3n con el coraz\u00f3n en la mano. Traigo mi arrepentimiento, estas palabras sinceras a cambio de las tuyas. Mi voz por tu memoria.<\/p>\n<p>Las miradas se cruzaron. Sus caras, iluminadas con las c\u00e1lidas luces de las llamas, se mostraban serenas despu\u00e9s de todo.<\/p>\n<p>Y all\u00ed quedaron, mir\u00e1ndose sin mediar palabra. Disfrutando de una sobrevenida paz interior que jam\u00e1s pensaron poder alcanzar.<\/p>\n<p>El dolor de aquellas almas atormentadas se fue apagando para siempre al igual que el fuego junto al que estaban sentados, \u00fanico testigo del encuentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">******<\/p>\n<p><strong>El forastero<\/strong> de <strong>Jes\u00fas Labajo Yuste<\/strong> fue el relato ganador en categor\u00eda adulto del <strong>VII Premio Literario Domingo Puente Mar\u00edn<\/strong> , y est\u00e1 publicado, junto con el relato ganador categor\u00eda infantil,\u00a0 en el n\u00famero 192 de febrero de 2014 de la <strong>Revista \u00abPlaza Mayor\u00bb del Ayuntamiento de G\u00fc\u00e9jar Sierra<\/strong>.\u00a0 M\u00e1s informaci\u00f3n en el siguiente enlace <a title=\"clic aqu\u00ed\" href=\"http:\/\/issuu.com\/guejarsierra\/docs\/revista_192_baja_r\" target=\"_blank\">http:\/\/issuu.com\/guejarsierra\/docs\/revista_192_baja_r<\/a> y <a title=\"clic aqu\u00ed\" href=\"http:\/\/issuu.com\/guejarsierra\/docs\/premiados_viipremioliterario\" target=\"_blank\">http:\/\/issuu.com\/guejarsierra\/docs\/premiados_viipremioliterario<\/a><\/p>\n<p>Si quieres tener este relato en PDF clic aqu\u00ed <a title=\"descargar en PDF\" href=\"http:\/\/elarriero.es\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/El-forastero.pdf\" target=\"_blank\">El forastero<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reja del arado abr\u00eda el surco en la tierra h\u00fameda. 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