{"id":63,"date":"2015-01-15T23:24:23","date_gmt":"2015-01-15T22:24:23","guid":{"rendered":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/?p=63"},"modified":"2015-01-16T00:41:50","modified_gmt":"2015-01-15T23:41:50","slug":"pepe-el-manco","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/pepe-el-manco\/","title":{"rendered":"Pepe el manco"},"content":{"rendered":"<p>Las primeras luces del alba intentan abrirse paso tras la g\u00e9lida noche. El invierno en G\u00fc\u00e9jar Sierra est\u00e1 siendo m\u00e1s duro de lo acostumbrado, una capa de escarcha helada cubre la hierba. Son las seis de la ma\u00f1ana. Jos\u00e9 Bol\u00edvar abre la puerta de la cuadra, al traspasar el vano la diferencia de temperatura es notable, y aunque es visible el vaho de la respiraci\u00f3n del burro que sale por sus ollares, dentro se est\u00e1 a gusto. Majuelo, que as\u00ed se llama el asno, ha apurado el pesebre que la noche anterior dej\u00f3 repleto de forraje Jos\u00e9. El burro, por las veces que ha cantado el gallo desde su corral, la tenue claridad que entra por la ventana de la cuadra, y las ropas que viste su amo, sabe que empieza una nueva jornada de trabajo.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 se dispone a aparejar al jumento. Levanta con su brazo derecho la albarda y la deja caer en el lomo de la bestia. Coloca con ma\u00f1a el ataharre debajo del rabo de Majuelo. Recoloca de nuevo el aparejo, descuelga de un gancho del techo de la cuadra la cincha y la lanza por encima de la albarda. Ahora viene la parte m\u00e1s complicada para \u00e9l, apretar la cincha. No ha sido f\u00e1cil, pero a fuerza de hacerlo d\u00eda tras d\u00eda desde los \u00faltimos ocho a\u00f1os, ha desarrollado su propia t\u00e9cnica con una mano. Se agacha para coger la cincha que cuelga del lomo y la pasa por debajo de la panza del burro. Erguido de nuevo, y con la cuerda de c\u00e1\u00f1amo en la mano derecha, se pierde en negros recuerdos mientras pasa el cabo por la tarabita\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Todav\u00eda no hab\u00edan dado las diez de la ma\u00f1ana y las chicharras comenzaban a cantar, iba a ser otro d\u00eda de calor en Montillana, el mes de agosto hab\u00eda sido soportable la primera semana, pero esta segunda era otra cosa.<\/p>\n<p>Conrada Mu\u00f1oz, como cada d\u00eda, hab\u00eda salido a la calle a barrer la puerta antes de que apretara la calor. Con un barre\u00f1o lleno de agua baldeaba la acera para que no se levantara el polvo. Lo vaci\u00f3 poco a poco salpicando con la mano de aqu\u00ed para all\u00e1 y se dirigi\u00f3 a la fuente del patio interior de la casa para llenarlo de nuevo. Cuando el barre\u00f1o estaba casi repleto de agua fresca llamaron al timbre. Conrada lo dej\u00f3 en el suelo y se encamin\u00f3 a ver qui\u00e9n era. No hab\u00eda nadie, pero hab\u00edan depositado un paquete en el zagu\u00e1n. Se dispuso a cogerlo, y justo al inclinarse y alargar el brazo, escuch\u00f3 a sus espaldas &#8211; Madre, \u00bfqu\u00e9 va a hacer? Deje eso en el suelo, \u00bfno recuerda las advertencias de Dionisio?<\/p>\n<p>Conrada sin volverse dijo \u2013 Ay Jos\u00e9, tienes raz\u00f3n, lo hab\u00eda olvidado. \u2013 Y con la mirada clavada en el paquete ley\u00f3 en voz alta \u2013 \u201cDe tu mejor amigo de Murcia\u201d.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 se acerc\u00f3 a su madre \u2013 Ya sabe lo que nos dijo Dionisio, que no nos fiemos de ning\u00fan paquete y que avisemos a la Guardia Civil si recibimos uno\u2026<\/p>\n<p>Pero hijo \u2013 interrumpi\u00f3 Conrada \u2013 si tu hermano ya no est\u00e1 destinado en Murcia, lleva m\u00e1s de un a\u00f1o trabajando en la c\u00e1rcel de Las Palmas. Seguro que este paquete se lo env\u00eda su amigo Miguel, ese compa\u00f1ero del que tanto nos hablaba y que compart\u00eda el gusto por la lectura con tu hermano. Mira, f\u00edjate \u2013 dijo convencida Conrada a su hijo se\u00f1alando el paquete \u2013 tiene toda la pinta de ser un libro.<\/p>\n<p>Conrada se agach\u00f3, recogi\u00f3 el paquete del suelo y comenz\u00f3 a abrirlo.<\/p>\n<p>&#8211; Madre, siempre ha sido usted una curiosa.<\/p>\n<p>&#8211; Calla ya, Jos\u00e9, y t\u00fa tan prudente como tu padre que en paz descanse. Ves como no pasa nada\u2026<\/p>\n<p>La explosi\u00f3n se escuch\u00f3 en toda Montillana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Jos\u00e9 termin\u00f3 de cinchar a Majuelo con m\u00e1s fuerza de lo habitual. La rabia se hab\u00eda apoderado de \u00e9l de nuevo. Rememorar aquel tr\u00e1gico 11 de agosto de 1989 siempre lo llenaba de impotencia y tristeza, pero tambi\u00e9n de mucho rencor. Nunca podr\u00eda olvidar aquella conversaci\u00f3n con su madre. Nunca podr\u00eda dejar de recriminarse haberla dejado abrir el paquete. Nunca podr\u00eda olvidar el sonido de la explosi\u00f3n. Nunca podr\u00eda borrar de su memoria el cuerpo de su madre ensangrentado e inerte sobre el suelo. Nunca podr\u00eda olvidar el traslado en ambulancia hasta Granada con su madre sobre una camilla rodeada de un par de m\u00e9dicos intentando mantenerla con vida, y a \u00e9l sentado a su lado con un torniquete en el brazo derecho a la altura del codo.<\/p>\n<p>&#8211; En la vida podr\u00e9 agradecer lo suficiente a mi t\u00eda Paca el regalo de esta casa en G\u00fc\u00e9jar Sierra despu\u00e9s de la tr\u00e1gica muerte de mi madre &#8211; piensa Jos\u00e9 con la mirada perdida en el horizonte y gesto melanc\u00f3lico, que pasa su mano por el mu\u00f1\u00f3n de lo que le queda de brazo izquierdo, testigo indeleble de aquel drama.<\/p>\n<p>Desde el barrio alto de G\u00fc\u00e9jar Sierra, las vistas del pueblo y de Sierra Nevada son un aut\u00e9ntico deleite para los ojos y el esp\u00edritu. La Sierra luce un luminoso manto blanco de la \u00faltima nevada, las chimeneas de los hogares respiran el humo del fuego de la le\u00f1a cortada en el oto\u00f1o y un ligero viento vespertino trae el aroma del pan reci\u00e9n hecho que todav\u00eda est\u00e1 terminando de cocerse en los hornos del lugar.<\/p>\n<p>Pepe el manco, as\u00ed lo llaman en el pueblo, que disfruta con el fr\u00edo y los aromas del invierno, tira del ramal de Majuelo, y con un arre seco y decido inicia la marcha direcci\u00f3n a la Plaza Mayor, donde siempre para a tomar el primer caf\u00e9 del d\u00eda y departir un rato con sus paisanos en el bar de la plaza.<\/p>\n<p>&#8211; A la paz de Dios, Pepe.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas, Fernando. \u2013 devuelve Pepe el saludo al tiempo que termina de atar al burro a un \u00e1rbol de la plaza.<\/p>\n<p>&#8211; Manuel, lo de siempre. \u2013 dice Pepe casi sin haber entrado por la puerta del bar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Marchando un cortado! \u2013 exclama con energ\u00eda desde la barra Manuel el camarero, que pone sobre el platito blanco la taza de caf\u00e9 humeante y le pregunta a Pepe &#8211; \u00bfQu\u00e9, hoy a donde vamos con Majuelo?<\/p>\n<p>&#8211; Tiramos para Maitena, que voy a traerme un par de cargas de le\u00f1a que me regala Luis el del molino.<\/p>\n<p>&#8211; Pues no se entretenga usted mucho que dan agua para el mediod\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; No ser\u00e1 para tanto, Manuel, no ser\u00e1 para tanto. \u2013 responde Pepe mientras apura el \u00faltimo sorbo de caf\u00e9.- C\u00f3brame lo m\u00edo y lo de aquellos se\u00f1ores. \u2013 le dice al camarero poniendo veinte duros con \u00edmpetu sobre la barra.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Condios se\u00f1ores! \u2013 exclama Pepe, que se despide y se encasqueta la gorra de pana sobre la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Que tengas buen d\u00eda Pepe, y gracias por el caf\u00e9, hombre \u2013 le responden los del fondo de la barra.<\/p>\n<p>Cuando Pepe y Majuelo pasan a la altura de la Iglesia de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, sus campanas tocan a muerto. Pepe el manco se quita la gorra, la coloca en el pecho, y dice para sus adentros \u2013 Descansa en paz y que el Se\u00f1or te acoja en su seno.<\/p>\n<p>Majuelo, como cada d\u00eda, se detiene a abrevar en la Fuente de los Berros. Pepe aprovecha la parada para sacar del ser\u00f3n de esparto el viejo transistor que enciende. Est\u00e1n dando el parte de noticias. \u201c<em>Granada vive un amanecer sangriento. Hoy 10 de febrero de 1997 a las siete y cuarto de la ma\u00f1ana, junto a la urbanizaci\u00f3n Jard\u00edn de la Reina, ha estallado un coche bomba cargado con unos 50 kilos de amosal al paso de una furgoneta militar en la que viajaban cinco trabajadores. La explosi\u00f3n acab\u00f3 con la vida de Domingo Puente, un peluquero de la base a\u00e9rea de Armilla, de 52 a\u00f1os, con tres hijos y vecino de G\u00fc\u00e9jar Sierra, que logr\u00f3 salir con vida del veh\u00edculo. Dio dos pasos y se desplom\u00f3 en el suelo ya cad\u00e1ver\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>De golpe, la explosi\u00f3n ocho a\u00f1os antes del paquete bomba vuelve a retumbar en los o\u00eddos de Jos\u00e9, y un sinf\u00edn de im\u00e1genes te\u00f1idas por el dolor y la sangre recorren su memoria&#8230;<\/p>\n<p>Un grito, que no sale de la garganta sino de lo m\u00e1s hondo de las entra\u00f1as, rompe el silencio de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Noooo!, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 otra vez? &#8211; grita con desesperaci\u00f3n Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Una l\u00e1grima recorre la mejilla del arriero mientras aprieta con su \u00fanica mano la j\u00e1quima de cuero negro del burro, inspira profundamente, retiene el aire por un instante y alza su mirada al fr\u00edo cielo azul para rogar por el alma de Domingo y dar gracias a Dios por continuar vivo, manco pero vivo y libre.<\/p>\n<p>Majuelo y Pepe el manco se pierden por el camino de la estaci\u00f3n hacia Maitena\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0******<\/p>\n<p><strong>Pepe el manco<\/strong> de <strong>Jes\u00fas Labajo Yuste <\/strong>fue el relato ganador en categor\u00eda adulto del <strong><span class=\"noticias_titulo_detalle\">VI Premio Literario Domingo Puente Mar\u00edn<\/span><\/strong> , y est\u00e1 publicado, junto con el relato ganador categor\u00eda infantil,\u00a0 en el n\u00famero 181 de febrero de 2013 de la <strong>Revista \u00abPlaza Mayor\u00bb del Ayuntamiento de G\u00fc\u00e9jar Sierra. <\/strong>M\u00e1s informaci\u00f3n en el siguiente enlace <a title=\"clic aqu\u00ed\" href=\"http:\/\/issuu.com\/guejarsierra\/docs\/pm181\" target=\"_blank\">http:\/\/issuu.com\/guejarsierra\/docs\/pm181<\/a><\/p>\n<p>Si quieres tener este relato en PDF clic aqu\u00ed <a title=\"descargar en PDF\" href=\"http:\/\/elarriero.es\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/Pepe-el-manco.pdf\" target=\"_blank\">Pepe el manco<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las primeras luces del alba intentan abrirse paso tras la g\u00e9lida noche. 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