{"id":149,"date":"2021-04-25T23:52:56","date_gmt":"2021-04-25T22:52:56","guid":{"rendered":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/?p=149"},"modified":"2021-05-27T20:33:01","modified_gmt":"2021-05-27T19:33:01","slug":"lo-lamento-lo-lamentamos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/lo-lamento-lo-lamentamos\/","title":{"rendered":"Lo Lamento. Lo Lamentamos"},"content":{"rendered":"<p>El mes de septiembre hab\u00eda entrado con fuerza, y el calor de agosto, lejos de remitir, parec\u00eda que aumentaba. Acababa de amanecer y no corr\u00eda ni un soplo de aire fresco, lo que presagiaba otro d\u00eda de asfixiante verano.<\/p>\n<p>Pepe el manco no terminaba de acostumbrarse a llevar puesta la mascarilla, desde el mes de marzo, la vida hab\u00eda cambiado inesperadamente y el Coronavirus hab\u00eda puesto patas arriba al mundo entero. Primero fue el confinamiento en las casas, y ahora, aunque se pod\u00eda salir a la calle, hab\u00eda que hacerlo obligatoriamente con mascarilla para evitar la propagaci\u00f3n del virus a trav\u00e9s de nuevos contagios.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Buenos d\u00edas, Pepe!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Buenos d\u00edas, Miguel! \u2013 contest\u00f3 el manco al panadero del pueblo, que ya llevaba una hora repartiendo pan.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00bfNecesita ayuda?! \u2013 pregunt\u00f3 en tono jocoso Miguel.<\/p>\n<p>&#8211; No es menester, al final conseguir\u00e9 colocarme el bozal este con m\u00e1s ma\u00f1a que por el momento.<\/p>\n<p>&#8211; Ja, ja, ja, \u00a1un bozal dice!, ja, ja, ja, pues no va usted descaminado.<\/p>\n<p>&#8211; En otros tiempos los bozales los llevaban los burros enteros o los que les tiraban mordiscos al arriero o los que se entreten\u00edan en el camino en busca de un bocado de hierba\u2026Y ahora, f\u00edjese usted, los llevamos nosotros los humanos.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 cosas!, \u00bfno, Pepe?<\/p>\n<p>&#8211; Que digo yo que a lo mejor llevamos bozales como burros porque hemos sido \u201cmuburros\u201d con el planeta demasiado tiempo, y la naturaleza nos devuelve el maltrato en forma de un bicho que no se ve y que adem\u00e1s viene con muy mala uva.<\/p>\n<p>&#8211; Los chinos, Pepe, los chinos. \u2013 interrumpi\u00f3 el panadero.<\/p>\n<p>&#8211; A saber, Miguel, yo lo \u00fanico que s\u00e9 es que en la Sierra, cuando hay m\u00e1s cabras monteses de la cuenta, y como no tienen depredadores naturales, salvo algunos cazadores y algunos furtivos, viene la sarna y les da un repaso\u2026\u201dpam\u00ed\u201d que el coronavirus este es nuestra sarna del siglo veintiuno.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno Pepe, que siga usted bien y no se quite el bozal para que no le entre la sarna. \u2013 replic\u00f3 Miguel con algo de retranca<\/p>\n<p>\u2013 Veo que tiene a Majuelo aparejado con el ser\u00f3n. \u00bfA d\u00f3nde van hoy?<\/p>\n<p>&#8211; A Los Jarales, a los pinares que lindan con Qu\u00e9ntar, nos vamos a traer una carga de pi\u00f1as, que luego en el invierno vienen muy bien para encender la lumbre.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Que tenga un buen d\u00eda!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Con Dios, panadero!<\/p>\n<p>Pepe cogi\u00f3 el ramal de su burro Majuelo, que se encontraba atado a un banco de la Plaza Mayor de G\u00fc\u00e9jar Sierra, y juntos, con paso firme, se dirigieron a la empinada calle que los llevar\u00eda al Barrio Alto del pueblo.<\/p>\n<p>Cuando alcanzaron la Era del Llano, Pepe ya llevaba un rato renegando de la mascarilla y se dec\u00eda para sus adentros \u2013 bozal del demonio \u2013. Majuelo, cada vez que sal\u00edan del pueblo por all\u00ed, no perdonaba la parada en la Fuente de Los 16 Ca\u00f1os y abrevaba en sus frescas y ricas aguas que manaban del Calar. Y Pepe aprovechaba, con la excusa de catar tambi\u00e9n el agua de la fuente, y se quitaba la mascarilla un rato.<\/p>\n<p>En lo alto de Los Jarales el sol ya estaba diciendo aqu\u00ed estoy yo, las espaldas de los dos, arriero y jumento, daban fe de ello.<\/p>\n<p>&#8211; Majuelo, o nos damos prisa o a la vuelta lo vamos a pasar regular. \u2013 le dijo Pepe a su burro.<\/p>\n<p>Porque el manco le hablaba al animal. Estaba convencido de que lo entend\u00eda perfectamente, porque Majuelo le prestaba m\u00e1s atenci\u00f3n que muchas personas y pon\u00eda las orejas muy tiesas y apuntando hacia \u00e9l. Cuando no le interesaban mucho las palabras de su amo, Pepe se daba cuenta de que echaba para atr\u00e1s una oreja, normalmente la derecha.<\/p>\n<p>Casi llegando al pinar, las chicharras recibieron a Pepe y Majuelo con sus veraniegos c\u00e1nticos.<\/p>\n<p>&#8211; Ves, lo que te dec\u00eda, hoy va a apretar el calor. \u2013 El burro ech\u00f3 para atr\u00e1s su oreja derecha.<\/p>\n<p>Aunque Pepe hab\u00eda perdido un brazo a\u00f1os atr\u00e1s, el que le quedaba lo mov\u00eda con talento. Y en un periquete el ser\u00f3n de Majuelo se llen\u00f3 de pi\u00f1as.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos a echar un descanso, Majuelo.<\/p>\n<p>El burro se puso a carear el poco pasto seco que a\u00fan quedaba por esos lares. Pepe sac\u00f3 del bolsillo de la camisa un viejo transistor que siempre llevaba consigo y lo encendi\u00f3. Estaban retrasmitiendo el Pleno del Senado y ten\u00eda el turno de palabra el Presidente del Gobierno\u2026 <em>\u201cMe quer\u00eda referir al caso de Igor Gonz\u00e1lez Sola, al preso de la banda ETA, que se suicid\u00f3 la semana pasada en la c\u00e1rcel donostiarra de Martutene, y quiero antes que nada decir algo obvio y es lamentar profundamente su muerte. Lo lamento\u201d<\/em><\/p>\n<p>De inmediato, y con indignaci\u00f3n, Pepe apaga el transistor y con la mirada perdida en el pinar rememora aquel fat\u00eddico 11 de agosto de 1989 en Montillana que lo dej\u00f3 sin brazo y sin madre. Vuelve a ver el paquete en el zagu\u00e1n de su casa. A su madre cogi\u00e9ndolo. Se ve a s\u00ed mismo dici\u00e9ndole que no lo abra y\u2026 suena su tel\u00e9fono m\u00f3vil. Sobresaltado, Pepe vuelve en s\u00ed, y un poco aturdido lee en la pantalla \u201cI\u00f1aki\u201d, aquel forastero que lo visit\u00f3 hace ya algunos a\u00f1os en su finca de la Fuente de Los Berros cuando estaba arando con Majuelo, y que se hizo pasar por periodista para, finalmente, confesarle que \u00e9l era el que prepar\u00f3 y envi\u00f3 el paquete bomba del atentado. Desde ese momento, I\u00f1aki y Pepe se hab\u00edan hecho amigos y una vez al a\u00f1o el vasco volv\u00eda a G\u00fc\u00e9jar Sierra a pasar unos d\u00edas con Pepe el manco.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Pepe, \u00bfhas escuchado al Presidente?<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, I\u00f1aki. Ten\u00eda la radio puesta.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfSabes que conoc\u00eda a Igor?<\/p>\n<p>&#8211; Me lo puedo imaginar.<\/p>\n<p>&#8211; Mira Pepe, en la c\u00e1rcel hay mucho tiempo para pensar. A unos nos hace bien, a otros mal. Hay terroristas que se arrepienten y deciden seguir viviendo para poder pedir perd\u00f3n el d\u00eda que sean libres.<\/p>\n<p>&#8211; Como a ti te pas\u00f3, \u00bfno, I\u00f1aki? \u2013 interrumpi\u00f3 Pepe con palabras emocionadas.<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed es.<\/p>\n<p>&#8211; Sabes que, aunque me cost\u00f3, te he perdonado.<\/p>\n<p>&#8211; Lo s\u00e9, Pepe. Y estar\u00e9 eternamente agradecido y en deuda contigo. Y hay otros \u2013 prosigui\u00f3 I\u00f1aki \u2013 que se arrepienten de todo el dolor y las muertes provocadas, y la desesperaci\u00f3n de no soportar esa carga les lleva al suicidio.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfEs lo que le ha ocurrido a este tal Igor? \u2013 pregunt\u00f3 Pepe.<\/p>\n<p>&#8211; No, querido amigo, luego est\u00e1n los que no se arrepienten de nada y el tiempo en la c\u00e1rcel el \u00fanico efecto que les causa es m\u00e1s rabia y ganas de seguir asesinando. Igor era uno de estos. Nadie puede saber qu\u00e9 es exactamente lo que le ha llevado a quitarse la vida, pero te puedo asegurar que Igor no estaba arrepentido de nada. Al contrario, amenaz\u00f3 a Otegi y compa\u00f1\u00eda con publicar todas las miserias de la banda terrorista porque no se sinti\u00f3 apoyado en un conflicto que tuvo con su ex pareja, tambi\u00e9n etarra, y por sentirse traicionado porque los dirigentes de la banda armada, ahora EH Bildu, hab\u00edan girado hacia un camino, que seg\u00fan los militantes de la l\u00ednea dura como Igor, consideraban muy alejado de los principios fundacionales de ETA.<\/p>\n<p>&#8211; Ya, I\u00f1aki, todo eso est\u00e1 muy bien, pero son temas que ni entiendo ni quiero entender. A m\u00ed lo que m\u00e1s me duele de todo este asunto es que el Presidente de Espa\u00f1a, en un Pleno del Senado, una de nuestras c\u00e1maras de representaci\u00f3n, manifieste que \u201clo lamenta profundamente\u201d, sin darse cuenta, o d\u00e1ndose, ya no s\u00e9 qu\u00e9 pensar de este se\u00f1or, que con esas palabras nos arrebata la Dignidad y la Justicia a todas las v\u00edctimas mortales, a los heridos y a las familias afectadas por atentados terroristas.<\/p>\n<p>&#8211; Soy consciente de ello, Pepe. Por eso te he llamado en cuanto he escuchado las palabras de S\u00e1nchez. Me han parecido fr\u00edvolas, innecesarias y fuera de lugar. Aunque todos sabemos que estaba \u201cobligado\u201d a pronunciarlas por los pactos a los que \u00e9l y su partido se han vendido para poder estar en el Gobierno.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias de coraz\u00f3n por tu llamada, I\u00f1aki. Tengo que dejarte, que Majuelo ha decidido volver sin m\u00ed a G\u00fc\u00e9jar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Un abrazo, Pepe!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Un abrazo, I\u00f1aki!<\/p>\n<p>Majuelo hab\u00eda cogido la \u201cverea\u201d de Los Jarales y, aunque Pepe todav\u00eda pod\u00eda verlo a lo lejos, se hab\u00eda adelantado bastante. Poco antes de darle alcance, Pepe el manco se cruz\u00f3 con Dami\u00e1n, uno de los pastores del pueblo, y sus ovejas.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Pepe, que se te escapa el burro y las pi\u00f1as! \u00a1Ja, ja, ja!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Burro del diablo!<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ja, ja, ja! \u00a1No olvides ponerte la mascarilla a la entrada del pueblo o los municipales te lo recordar\u00e1n! \u2013 le grit\u00f3 el pastor cuando Pepe se hab\u00eda distanciado del reba\u00f1o y acababa de dar alcance a Majuelo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Bozal del diablo! \u2013 refunfu\u00f1\u00f3 Pepe.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Pepe se encontraba pl\u00e1cidamente sentado en un banco de la Plaza leyendo el peri\u00f3dico IDEAL, que descansaba en su regazo, e iba pasando las p\u00e1ginas con su \u00fanica mano. Un titular llam\u00f3 su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>\u201cS\u00c1NCHEZ INDIGNA A V\u00cdCTIMAS DEL TERRORISMO, POLICIAS Y GUARDIA CIVILES AL \u201cLAMENTAR PROFUNDAMENTE\u201d EL SUICIDIO DE UN ETARRA EN PRISI\u00d3N\u201d<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de leer con detenimiento el desarrollo de la noticia, Pepe pas\u00f3 la p\u00e1gina de golpe con una mezcla de desd\u00e9n y rabia y se top\u00f3 con otro titular.<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEl presidente del Gobierno, junto al Ministro de Transportes, inaugurar\u00e1 el pr\u00f3ximo 16 de diciembre la Segunda Circunvalaci\u00f3n de Granada\u201d.<\/em> Pepe continu\u00f3 leyendo con inter\u00e9s la noticia\u2026 <em>\u201cEl acto, presidido por S\u00e1nchez, se celebrar\u00e1 en el nudo que conecta la flamante A-44 con la N-432 y la futura GR-43 que enlazar\u00e1 Granada y C\u00f3rdoba por autov\u00eda\u201d. <\/em>Arranc\u00f3 con un certero zarpazo la p\u00e1gina del peri\u00f3dico que conten\u00eda la noticia y la dobl\u00f3 cuidadosamente. Despu\u00e9s de introducir el trozo de peri\u00f3dico en el bolsillo junto a su viejo transistor, Pepe se incorpor\u00f3 del banco, y con una sonrisa que se escond\u00eda debajo de la mascarilla y que s\u00f3lo \u00e9l sab\u00eda que esbozaba, continu\u00f3 con sus quehaceres diarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Era 15 de diciembre, en G\u00fc\u00e9jar Sierra ya se pod\u00eda sentir la proximidad de las fiestas de Navidad y, aunque iban a ser muy distintas por la pandemia y el Coronavirus, las calles del pueblo luc\u00edan el alumbrado navide\u00f1o. Pepe observaba las luces con satisfacci\u00f3n y alegr\u00eda, a esas horas todav\u00eda no hab\u00eda amanecido y segu\u00edan encendidas.<\/p>\n<p>Al llegar a la cuadra, Majuelo daba buena cuenta de la raci\u00f3n doble de pienso que horas antes le hab\u00eda echado su amo. El sol despuntaba por las cumbres blancas de Sierra Nevada. Era hora de emprender camino. Pepe el manco termin\u00f3 de aparejar a su burro y de cargarlo con el jato que necesitar\u00eda para los tres d\u00edas que iba a estar fuera. Lo \u00faltimo que meti\u00f3 en un cuj\u00f3n del ser\u00f3n fue una piel de cabra enrollada, de la que sobresal\u00eda, por uno de sus extremos, un trozo de palo de almez reci\u00e9n cortado y pelado.<\/p>\n<p>Cuando estaba coronando las Revueltas del Loro, Pepe ech\u00f3 una \u00faltima mirada a G\u00fc\u00e9jar, aquel hermoso pueblo de monta\u00f1a que tan bien lo hab\u00eda acogido a\u00f1os atr\u00e1s, y, tras un hondo suspiro, sigui\u00f3 camino en busca del Cortijo del Majano, ya en tierras de Qu\u00e9ntar, cuyas calles atraves\u00f3 sin cruzarse con ning\u00fan vecino. Entrando a D\u00fadar, Majuelo abrev\u00f3 en el r\u00edo Aguas Blancas y continuaron la marcha en busca del Canal de Los Franceses, construido durante la invasi\u00f3n napole\u00f3nica y que sirvi\u00f3 para llevar agua desde el Aguas Blancas hasta las minas de oro en el Cerro del Sol. Antes de llegar a lo que queda en pie del Canal, el camino se empina desde la salida de D\u00fadar y se convierte en una larga cuesta que Pepe y Majuelo se tomaron con calma. Una vez coronada, el camino se hac\u00eda m\u00e1s amable, y, aunque todav\u00eda les quedaba un buen trecho, pudieron disfrutar del resto del trayecto entre olivares, pastizales y monte bajo. Tomaron el desv\u00edo del Camino de Bel\u00e9n hasta llegar a la altura de la Ermita del Santo Cristo del Almec\u00ed, donde Pepe ten\u00eda costumbre de parar un momento y santiguarse. Desde ah\u00ed, como dec\u00eda Pepe el manco, era dejarse caer hasta los Cortijos de Bel\u00e9n y m\u00e1s abajo, Jes\u00fas del Valle, donde realizaron un breve descanso para reponer fuerzas con un trozo de pan y una morcilla de G\u00fc\u00e9jar. Ya solo les quedaba continuar suavemente por el Valle de Valpara\u00edso, con el r\u00edo Darro como compa\u00f1ero, hasta llegar a la puerta de casa de Santiago, en el mismo Camino de Beas, donde les esperaba.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Hombre, Pepe! \u00a1Ya est\u00e1is aqu\u00ed! No te has equivocado mucho en tus c\u00e1lculos, acaban de dar la media de las tres de la tarde.<\/p>\n<p>&#8211; Nos estamos haciendo viejos Majuelo y yo \u2013 contest\u00f3 Pepe con cordialidad.<\/p>\n<p>&#8211; No seas exagerado, que todav\u00eda os queda cuerda para rato. Pepe, \u00bfno se te olvida algo? \u2013 dijo Santiago se\u00f1alando la mascarilla que \u00e9l s\u00ed llevaba puesta.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Anda!, el bozal\u2026digo\u2026la mascarilla, ja, ja, ja. Disculpa.<\/p>\n<p>&#8211; No pasa nada, es normal, llevas todo el d\u00eda por el campo sin ella puesta.<\/p>\n<p>Santiago era un buen amigo de Pepe, ambos compart\u00edan la afici\u00f3n por las bestias, como dec\u00edan ellos. Era un gitano de pura cepa del Sacromonte, y seg\u00fan \u00e9l mismo contaba, descendiente directo del famoso \u201cChorrojumo\u201d, aquel herrero de la segunda mitad del siglo XIX que se hizo famoso contando historias a los turistas a las puertas de la Alhambra, y que vestido con traje de gitano goyesco, se dejaba fotografiar a cambio de unos reales.<\/p>\n<p>Tras dejar a Majuelo a cuerpo de rey en la cuadra y Pepe asearse en la habitaci\u00f3n que le hab\u00eda preparado Santiago, pasaron la tarde al calor de la lumbre poni\u00e9ndose al d\u00eda de sus asuntos.<\/p>\n<p>&#8211; Pepe, \u00bfqu\u00e9 te trae por aqu\u00ed?<\/p>\n<p>&#8211; Pues qu\u00e9 va a ser, visitar a un buen amigo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Hombre, eso ya lo s\u00e9!, pero para m\u00ed que hay algo m\u00e1s, te conozco bien y me da en la nariz que tramas algo.<\/p>\n<p>Pepe sac\u00f3 del bolsillo de su chaqueta la hoja de peri\u00f3dico doblada y se la entreg\u00f3 a Santiago.<\/p>\n<p>&#8211; Lee esto.<\/p>\n<p>&#8211; No entiendo, Pepe. \u2013 dijo Santiago tras leerla con detenimiento.<\/p>\n<p>&#8211; Ma\u00f1ana voy a ir a esa inauguraci\u00f3n. \u2013 contest\u00f3 Pepe con solemnidad \u2013 quiero ver en persona al Presidente.<\/p>\n<p>&#8211; Pero si a ti nunca te ha interesado la pol\u00edtica, Pepe. \u2013 le espet\u00f3 con cara de sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; Ya, pero esta ocasi\u00f3n es especial.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces me quedo al cuidado de Majuelo hasta que vuelvas.<\/p>\n<p>&#8211; No, Santiago. Te lo agradezco, pero el burro viene conmigo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00bfContigo?!<\/p>\n<p>&#8211; S\u00ed, ya lo entender\u00e1s ma\u00f1ana por la tarde cuando volvamos.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana, antes del alba, el Sacromonte ol\u00eda a humo de chimenea y a fr\u00edo de diciembre. Pepe hab\u00eda ataviado al burro con el aparejo de gala, que ten\u00eda reservado para las ocasiones especiales, y esta era una de ellas. El rop\u00f3n, el mandil, la jalma y la sobrejalma estaban adornados con coloridos y ricos bordados, y de todos colgaban flecos de hilo y trenzas de lana rematada en floridas borlas. El ataharre era antiqu\u00edsimo y precioso, de los que ya no se ve\u00edan ni se hac\u00edan. Majuelo luc\u00eda magn\u00edfico.<\/p>\n<p>&#8211; Parece un burro de los que se ve\u00edan por la Alhambra en \u00e9poca de mi antepasado \u201cChorrojumo\u201d, \u201cel Rey de los gitanos\u201d. \u2013 dijo Santiago entrando por la puerta de la cuadra. Pepe se gir\u00f3 hacia \u00e9l con cara de satisfacci\u00f3n. \u2013 Pero le falta algo. \u2013 prosigui\u00f3 Santiago al tiempo que sacaba de su espalda un brazo mostrando algo \u2013 esta j\u00e1quima con bozal, con sus borlas, sus anteojeras, sus bordados llenos de color, su pelo de tej\u00f3n y \u201ctos los av\u00edos\u201d que tiene que llevar un burro con ese aparejo de enamorar mozuelas. Ya sabes que fue un regalo de mi abuelo \u201cel canastero\u201d, que a su vez hered\u00f3 de su padre Rafael, mi bisabuelo.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Oh, Santiago! \u00a1Qu\u00e9 maravilla! Pero no quiero estropearla, no vaya a ser que\u2026<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Que \u201cn\u00e1\u201d! \u00a1Qu\u00e9 tonter\u00edas son esas! \u2013 me da el volunto que el d\u00eda lo merece. \u2013 Santiago le coloc\u00f3 la j\u00e1quima a Majuelo, que parec\u00eda haber sido hecha a su medida.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Much\u00edsimas gracias, amigo m\u00edo! Te doy mi palabra de devolv\u00e9rtela esta tarde sana y salva.<\/p>\n<p>Pepe cogi\u00f3 con cuidado la piel de cabra enrollada con el palo de almez sobresaliendo y la meti\u00f3 en el ser\u00f3n con esmero.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 llevas en esa piel, Pepe?<\/p>\n<p>&#8211; Cosas m\u00edas, Santiago, cosas m\u00edas. \u2013 y se despidi\u00f3 de \u00e9l con un gui\u00f1o de ojo.<\/p>\n<p>Pepe el manco tambi\u00e9n se hab\u00eda vestido con sus mejores galas de arriero. Pantal\u00f3n de pana, faj\u00edn negro, jersey de lana, chalequillo con interior de borreguillo, en la cabeza su mejor gorra y alpargatas en los pies. El primer rayo de luz despuntaba por el Sacromonte y Pepe y Majuelo sal\u00edan de la cuadra de Santiago como personajes de otros tiempos. El Camino de Beas se les quedaba estrecho de lo anchos que iban. Y por el Camino del Sacromonte disfrutaron de las vistas de las cuevas a un lado y de la Alhambra al otro. De una de esas cuevas sali\u00f3 una gitana reci\u00e9n \u201cdespert\u00e1\u201d, que al ver la estampa que desfilaba ante sus ojos no pudo contenerse y exclam\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1V\u00e1lgame el se\u00f1or, pues no acabo de salir de la cama y estoy en la puerta de mi cueva y me parece que sigo so\u00f1ando con lo que estoy viendo!<\/p>\n<p>&#8211; No es sue\u00f1o, sino pura realidad, se\u00f1ora. \u2013 contest\u00f3 Pepe descubri\u00e9ndose la cabeza con la gorra.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ole los burros guapos y los arrieros \u201cg\u00fcenos\u201d!<\/p>\n<p>Majuelo, que no frecuentaba el rebuzno, solt\u00f3 uno que retumb\u00f3 en todo el Sacromonte, rebot\u00f3 en la Abad\u00eda y se fue para el Albayz\u00edn.<\/p>\n<p>Ya en la Cuesta del Chapiz, Pepe se detuvo por un instante en la puerta de la Casa Madre del Ave Mar\u00eda, donde en sus a\u00f1os mozos estuvo interno durante un curso escolar para que lo recondujeran acad\u00e9micamente. Y continuando la marcha pens\u00f3 \u2013 qui\u00e9n me iba a decir a m\u00ed, que al igual que el fundador de estas Escuelas, Don Andr\u00e9s Manj\u00f3n, que bajaba a Granada y a la Universidad a lomos de su burra Morena, yo pasar\u00eda un d\u00eda por la mism\u00edsima puerta con un burro de reata y recorrer\u00eda, tambi\u00e9n, las calles de Granada\u2026 \u2013. Entretenido en estos pensamientos, continuaron bajando y caminando por lugares emblem\u00e1ticos de la ciudad; el Paseo de Los Tristes; la Acera del Darro; Plaza Nueva; la Catedral; la Gran V\u00eda de Granada. Majuelo y Pepe el manco no dejaban indiferentes a los transe\u00fantes, que se quitaban la mascarilla a su paso y aparec\u00edan boquiabiertos. Algunos ni\u00f1os, que iban de paseo de la mano de sus madres, tiraban de ellas para poder acercarse a Majuelo y acariciarlo. Para los ni\u00f1os de la ciudad era todo un acontecimiento ver un burro de verdad por la calle. Majuelo se dejaba hacer y disfrut\u00f3, como otro ni\u00f1o m\u00e1s, de todas aquellas caricias.<\/p>\n<p>Con una hora de antelaci\u00f3n, Pepe y su burro hab\u00edan llegado al sitio que dec\u00eda el recorte de peri\u00f3dico. Lo sac\u00f3 de su bolsillo y lo comprob\u00f3 una vez m\u00e1s.<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEl acto, presidido por S\u00e1nchez, se celebrar\u00e1 en el nudo que conecta la flamante A-44 con la N-432\u2026\u201d<\/em><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n<p>Y all\u00ed estaban, en el nudo, Pepe el manco y Majuelo, a la espera del desenlace, la inauguraci\u00f3n. La zona estaba acordonada por Polic\u00eda Nacional y Guardia Civil. Unos operarios se encontraban preparando la cinta que en breve ser\u00eda cortada, y periodistas de todos los tipos se iban agolpando con sus grabadoras de voz, con sus micr\u00f3fonos y con sus c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas y de televisi\u00f3n en la zona habilitada para ellos.<\/p>\n<p>Pepe, que no sab\u00eda d\u00f3nde colocarse exactamente con Majuelo, qued\u00f3 a la expectativa, pero al momento un Guardia Civil, que lo hab\u00eda visto llegar, se le acerc\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d\u00edas.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfA d\u00f3nde va usted?<\/p>\n<p>&#8211; No voy, vengo a la inauguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfA la inauguraci\u00f3n? \u2013 pregunt\u00f3 el Guardia Civil con perplejidad.<\/p>\n<p>&#8211; Efectivamente. \u2013 contest\u00f3 Pepe sin parpadear.<\/p>\n<p>&#8211; Documentaci\u00f3n, por favor.<\/p>\n<p>&#8211; La m\u00eda o la del burro. \u2013 le contest\u00f3, conocedor de que el benem\u00e9rito no pod\u00eda ver su sonrisa detr\u00e1s de la mascarilla.<\/p>\n<p>&#8211; Por el momento, la suya. \u2013 replic\u00f3 el Guardia Civil, que se hab\u00eda percatado de la guasa del arriero.<\/p>\n<p>Tras comprobar los datos de Pepe el manco, el agente se dirigi\u00f3 hasta uno de los coches patrulla de la Guardia Civil, donde volvieron a cotejarlos. Al instante, se form\u00f3 un revuelo con varios Guardias Civiles entorno al DNI de Pepe. Uno de los superiores de los agentes, Comandante de rango, se acerc\u00f3 hasta ellos intrigado con lo que estaba ocurriendo. Todos los agentes se cuadraron a su llegada. Les pidi\u00f3 explicaciones, y cuando le entregaron el DNI y el Comandante ley\u00f3 su nombre y apellidos, gir\u00f3 inmediatamente la cabeza hacia donde se encontraba Pepe con Majuelo. Con paso firme, se dirigi\u00f3 hacia aquel arriero y su burro. Se cuadr\u00f3 ante ellos y los salud\u00f3 con gesto marcial.<\/p>\n<p>&#8211; De esta guisa no te habr\u00eda conocido en mi vida, Jos\u00e9. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 haces por aqu\u00ed y con esta compa\u00f1\u00eda, buen hombre? \u2013 le dijo con cordialidad el Comandante a Pepe mientras le ofrec\u00eda con la mano extendida su DNI.<\/p>\n<p>&#8211; Pues ya ve, mi Comandante. Tras el atentado, la muerte de mi madre, la amputaci\u00f3n de mi brazo \u2013 Pepe hizo una pausa para alcanzar el DNI y guardarlo en su cartera \u2013 estaba un poco perdido. Mi t\u00eda Paca, que Dios tenga en su gloria, me regal\u00f3 una casa que ten\u00eda en G\u00fc\u00e9jar Sierra, y all\u00ed he rehecho mi vida y he encontrado la paz que perd\u00ed en Montillana. Y este es Majuelo, fiel compa\u00f1ero desde que llegu\u00e9 a G\u00fc\u00e9jar.<\/p>\n<p>&#8211; Est\u00e1is los dos para salir en una postal costumbrista granadina, pero \u00bfpor qu\u00e9 en la inauguraci\u00f3n de la autov\u00eda?<\/p>\n<p>&#8211; Hace unos meses le\u00ed en el peri\u00f3dico IDEAL la noticia, mire, aqu\u00ed la tengo \u2013 Pepe le mostr\u00f3 el recorte de peri\u00f3dico \u2013 y se me ocurri\u00f3 la idea de venir a conocer al Presidente, a Pedro S\u00e1nchez, y aqu\u00ed estamos.<\/p>\n<p>&#8211; Muy bien, hombre, pues eres bienvenido. Lo \u00fanico es que deber\u00e1s mantenerte a una distancia de seguridad por si el burro se pusiera nervioso \u2013 le explic\u00f3 el Comandante con palabras afables \u2013 No vayamos a salir en las noticias de hoy por motivos distintos a la inauguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Gastar\u00e9 cuidado, mi comandante.<\/p>\n<p>&#8211; Un gusto volver a verte sano, Jos\u00e9. Adi\u00f3s.<\/p>\n<p>&#8211; El gusto es m\u00edo. \u2013 contest\u00f3 Pepe con la gorra en el pecho.<\/p>\n<p>El estruendo del motor de un helic\u00f3ptero, que se acercaba a lo lejos proveniente de la Base A\u00e9rea de Armilla, puso en alerta a Majuelo, en especial a sus orejas, que se tornaron enhiestas como varas de avellano. El comandante retorn\u00f3 a su posici\u00f3n protocolaria y Pepe alz\u00f3 la mirada al cielo. El helic\u00f3ptero ya estaba all\u00ed, aterriz\u00f3 en un lugar preparado para la ocasi\u00f3n. Del aparato volador se bajaron dos armarios empotrados en sendas chaquetas negras, ten\u00edan toda la pinta de guardaespaldas escondidos detr\u00e1s de enormes gafas negras, y detr\u00e1s de \u00e9stos, otros dos se\u00f1ores, tambi\u00e9n enchaquetados, uno m\u00e1s alto y espigado, con pinta de ex jugador de baloncesto, y otro m\u00e1s bajo y rechonchete, con una barba cana que le asomaba por la mascarilla. Sin ninguna duda, son ellos \u2013 se dijo Pepe \u2013. Pedro S\u00e1nchez y Jos\u00e9 Luis \u00c1balos, Presidente y Ministro a la saz\u00f3n del Reino de Espa\u00f1a, hab\u00edan llegado.<\/p>\n<p>La inauguraci\u00f3n se desarroll\u00f3 seg\u00fan marca el protocolo. Discursos de las distintas autoridades correspondientes; preguntas de los periodistas; fotos varias; corte de la cinta; aplausos\u2026<\/p>\n<p>Pepe y Majuelo, a una distancia prudencial, no perd\u00edan detalle. A veces Majuelo echaba para atr\u00e1s la oreja derecha, pero el mayor tiempo las mantuvo las dos muy tiesas y apuntando al acto porque ve\u00eda a su amo muy atento.<\/p>\n<p>Justo cuando S\u00e1nchez y \u00c1balos, habiendo dada por concluida la inauguraci\u00f3n, se bajaban del estrado y regresaban al helic\u00f3ptero, Pepe grit\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Presidente! \u00a1Presidente!<\/p>\n<p>Majuelo, que era listo por naturaleza asnal, se percat\u00f3 del asunto y rebuzn\u00f3 como si no hubiera un ma\u00f1ana para ayudar a su amo. Todos los all\u00ed presentes, incluidos Ministro y Presidente, quedaron petrificados cual estatua de sal, para, justo despu\u00e9s de salir del asombro, girarse al un\u00edsono en direcci\u00f3n a Pepe el manco y Majuelo. Los dos, burro y arriero, ataviados con sus vestimentas de \u00e9poca, se mantuvieron en silencio, orgullosos de ellos mismos, aguantando con gallard\u00eda y una pizca de altivez la mirada curiosa de aquellas gentes como si el tiempo se hubiera detenido.<\/p>\n<p>&#8211; Una foto, nos gustar\u00eda hacernos una foto con usted \u2013 Pepe rompi\u00f3 el silencio.<\/p>\n<p>El Presidente no sab\u00eda qu\u00e9 decir ni c\u00f3mo actuar. El Comandante de la Guardia Civil, que tampoco daba cr\u00e9dito a aquella escena, no esperaba eso de Jos\u00e9, se acerc\u00f3 al Presidente y le cont\u00f3 la historia de Jos\u00e9 Bol\u00edvar y su familia. Pedro S\u00e1nchez cambi\u00f3 el semblante, y de la incredulidad y sorpresa pas\u00f3 a la tranquilidad y al inter\u00e9s personal.<\/p>\n<p>&#8211; Jos\u00e9 Luis, \u00a1acomp\u00e1\u00f1ame!, vamos a hacernos una fotograf\u00eda con ese se\u00f1or y su simp\u00e1tico asno.<\/p>\n<p>&#8211; Pero, Pedro \u00a1\u00bfest\u00e1s seguro?!<\/p>\n<p>&#8211; Conf\u00eda en m\u00ed, hoy vamos a llevarnos dos puntos, el de la inauguraci\u00f3n y el de esta foto, luego te cuento la historia.<\/p>\n<p>As\u00ed que con paso decidido el Presidente, y m\u00e1s timorato el Ministro, se dirigieron hacia Pepe y Majuelo. Y detr\u00e1s de S\u00e1nchez y \u00c1balos toda la cohorte de periodistas; fot\u00f3grafos; camar\u00f3grafos; autoridades varias; Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; los guardaespaldas\u2026hasta el piloto del helic\u00f3ptero abandon\u00f3 su puesto para no perderse aquella peculiar escena.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Jos\u00e9, el Comandante me ha contado.<\/p>\n<p>&#8211; Muchas gracias por acercarse hasta nosotros, Presidente. Me gustar\u00eda hacerme una foto con usted. \u00bfEs posible?<\/p>\n<p>&#8211; Por supuesto, faltar\u00eda m\u00e1s. \u00bfC\u00f3mo se llama el asno? \u2013 pregunt\u00f3 S\u00e1nchez con falso inter\u00e9s, que lo \u00fanico que deseaba era subir al helic\u00f3ptero cuanto antes.<\/p>\n<p>&#8211; Majuelo, se\u00f1or, un buen burro. Venga y p\u00f3ngase a mi izquierda si es tan amable.<\/p>\n<p>&#8211; Buen sitio la izquierda \u2013 solt\u00f3 S\u00e1nchez con tono jocoso.<\/p>\n<p>&#8211; El burro delante\u2026de nosotros para la foto. \u2013 respondi\u00f3 Pepe devolvi\u00e9ndole la broma.<\/p>\n<p>&#8211; Ministro, usted a mi derecha, no se lo tome a mal. \u2013 Le dijo Pepe.<\/p>\n<p>&#8211; Eso, no te lo tomes a mal, Jos\u00e9 Luis. \u2013 apostill\u00f3 el Presidente siguiendo el juego.<\/p>\n<p>\u00c1balos, antes de que pudiera mediar palabra, ten\u00eda el ramal del burro en sus manos, que ni corto ni perezoso le acababa de entregar el arriero.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1\u00bfTodos preparados?! \u2013 grit\u00f3 Pepe a los periodistas, que enfrente de ellos se miraban unos a otros sin salir de su asombro. La instant\u00e1nea no ten\u00eda desperdicio period\u00edstico. En primer plano, un burro en posici\u00f3n transversal; detr\u00e1s, Pedro S\u00e1nchez junto a un hombre manco que ten\u00eda apoyado su \u00fanico brazo en el hombro del Presidente; y a la derecha del manco, el Ministro \u00c1balos que sujetaba el ramal del burro con cara de circunstancias.<\/p>\n<p>En ese instante, Pepe, raudo y veloz, sin que nadie pudiera reaccionar, sac\u00f3 del ser\u00f3n la piel de cabra, y cogi\u00e9ndola del palo de almez, despleg\u00f3 por arte de magia arriera una pancarta que rezaba as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u201cLAMENTAMOS PROFUNDAMENTE<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">QUE PEDRO S\u00c1NCHEZ SEA<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">EL PRESIDENTE DE ESPA\u00d1A.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">LO LAMENTAMOS\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cDIGNIDAD Y JUSTICIA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PARA LAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>V\u00cdCTIMAS DEL TERRORISMO,<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PARA ELLOS, PARA TODOS\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Los flashes de las c\u00e1maras no dejaron de sonar\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jes\u00fas Labajo Yuste<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">el arriero<\/p>\n<p>Nota del autor: este relato se escribi\u00f3 \u00edntegramente los primeros y g\u00e9lidos d\u00edas de enero del a\u00f1o del Se\u00f1or de dos mil veintiuno, al calor de una vieja estufa de le\u00f1a y al cuidado de mis animales en el Cortijillo de la Cuesta Lola, sito en el barranco del mismo nombre, en el t\u00e9rmino municipal de G\u00fc\u00e9jar Sierra. Tambi\u00e9n conocido como el Cortijo del Prado del Caballo, cuyo anterior propietario fue Mariano Fern\u00e1ndez, apodado \u201cel sordo\u201d o \u201cel de los mulos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n\n\n<p>Este relato fue presentado al <strong>XIV Certamen Literario &#8216;Domingo Puente Mar\u00edn&#8217; de G\u00faejar Sierra<\/strong> y est\u00e1 relacionado con  <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/pepe-el-manco\/\" target=\"_blank\">Pepe el manco<\/a> y <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/el-forastero\/\" target=\"_blank\">El forastero<\/a>, relatos que tambi\u00e9n participaron en otras ediciones del mencionado Certamen. <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/LO-LAMENTO_lo-lamentamos.pdf\">Si quieres tener este relato en PDF clic aqu\u00ed LO LAMENTO_lo lamentamos<\/a><a href=\"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/LO-LAMENTO_lo-lamentamos.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download>Descarga<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mes de septiembre hab\u00eda entrado con fuerza, y el calor de agosto, lejos de remitir, parec\u00eda que aumentaba. Acababa de amanecer y no corr\u00eda ni un soplo de aire fresco, lo que presagiaba otro d\u00eda de asfixiante verano. Pepe el manco no terminaba de acostumbrarse a llevar puesta la mascarilla, desde el mes de marzo, la vida hab\u00eda cambiado &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":157,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[7,8],"class_list":["post-149","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-guejar-sierra","tag-terrorismo"],"jetpack_featured_media_url":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Pedro_Figari_-_Lamento_-.jpg","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":184,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149\/revisions\/184"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/media\/157"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elarriero.es\/literatura\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}